La Colección del Centro José Guerrero abarca toda la trayectoria del pintor y permite recorrer las diversas etapas de su obra desde 1946 hasta 1990. Atendiendo a su desarrollo, puede observarse que en la segunda mitad de los años cuarenta, cuando Guerrero conoció en Europa de primera mano el arte de los maestros vanguardistas, la atracción por el color que ya había manifestado en su época de formación en España eclosiona en una serie de telas en las que despliega todo el espectro cromático. Pero cuando llega a Nueva York en 1950 reduce la gama de la paleta para centrarse solo en dos o tres colores en cada trabajo y explorar su interacción a través de la gradación tonal y las distintas formas de aplicar la pintura: arrastrada en seco, diluida, pura, mezclada, empastada, contrastada en grandes masas, franjas, gestos o acentos puntuales. Probablemente la lección del Guernica, obra que contempló una y otra vez en el MoMA y que influyó tanto en la primera generación de expresionistas abstractos, su drástica reducción cromática, fue determinante. El propio Guerrero escribió: «Me impresionaba la rica variedad de las gamas intermedias de color. Blancos puros, blancos más apagados y blancos más luminosos, grises que eran casi rosas, grises fríos, y negros uniendo espacios y rompiendo límites». A partir de entonces, dio inicio a un modus operandi que ya nunca abandonó, y que le permitió profundizar en un conocimiento que hizo de él un maestro del color reconocido y reivindicado.

  • Fechas: Del 17 de junio al 29 de agosto de 2021
  • Lugar: Centro José Guerrero
  • Organiza: Centro José Guerrero. Diputación de Granada
  • Comisariado: Paco Baena