Exposición VI Premio Granada de Fondo

La consolidación del Premio Granada de Fondo, que ya era una realidad, en esta nueva edición ha dado un gran paso adelante, pues se han presentado más de mil obras de en torno a trescientos artistas, tanto de España como de fuera de nuestras fronteras. Naturalmente, eso ha supuesto una mayor dificultad para seleccionar las obras finalistas. Como siempre, en las deliberaciones del jurado se atiende a los criterios que fijan las bases de la convocatoria: creatividad, originalidad, riqueza expresiva, innovación artística, ejecución técnica, es decir, excelencia de la obra, y trayectoria del artista; siempre valorando cada una de las obras presentadas de forma autónoma, sin considerar la coherencia (o no) del conjunto que conformen. Es después, ya en sala, cuando las obras se reúnen y ordenan en función de argumentos básicamente formales para proponer un panorama orgánico.

Año tras año, a veces con nombres recurrentes, la exposición de finalistas del Premio Granada de Fondo resulta una buena ocasión para tomar el pulso a la creación actual, que en definitiva es lo que la iniciativa pretende impulsar. Podemos decir que esta exposición es reflejo de una generación de artistas plásticos (el mayor nació en 1970, la menor en 1996), o al menos de un sector de ella, que comparte una cierta constelación de intereses, una sensibilidad, unas afinidades electivas que pueden detectarse en la magnífica colección formada para la ocasión. Por primera vez prevalece la escultura, que sin embargo establece un fértil diálogo con la pintura. En todo caso, se aprecia el mismo cuidado con los materiales, la ambigüedad figuración-abstracción que deja claro que esta generación ha superado definitivamente viejas diatribas a propósito (incluso el motivo de la obra más presuntamente figurativa es en buena medida abstracto), las poéticas alegóricas de herencia (neo) barroca, la precisión técnica y conceptual, la atención a las diversas tradiciones modernas aludidas. Todo ello nos habla de una madurez, sin ambages, clásica, que dota de vigor al premio y lo propone como una fuente de inspiración para todos.